Se vuelve de tres dimensiones
La azotea deja de ser tendedero y se vuelve estacionamiento y pista. Lo que vale en bienes raíces empieza a medirse también hacia arriba.
Es Posible
El jueves un auto saltó sobre otros cinco en Texas. En Puebla, el auto del gobierno corre más despacio que el Ford T de 1908.
Cómo vuela un auto, explicado sin fórmulas. Cómo México retrocedió setenta años en siete. Quién va a comprar el primer auto volador en México. Y dónde está el dinero para un mexicano en la carrera que ya empezó.
Un auto volador saltó ayer sobre cinco autos en Texas.
En 1962, Los Supersónicos imaginaron los autos voladores para 2062.
Llegaron con 36 años de adelanto. En Texas, no en Puebla.
En Puebla, el auto del gobierno mexicano todavía no se vende y corre más despacio que el de 1908.
Esa no es una distancia de dinero. Es una distancia de país.
Y no es el destino de América Latina: en Brasil, Embraer ya hizo volar su taxi aéreo eléctrico y lo quiere entregar en 2027, el mismo año en que México promete un auto de 50 km/h.
Y no es la comparación más dura. La más dura es contra un auto de hace 118 años.
El jueves 15 de octubre, a las afueras de Waco, Texas, Tesla presentó su nuevo Roadster.
Subió por una rampa invertida, giró en el aire y aterrizó suave sobre el pavimento. En movimiento, usó propulsores para saltar por encima de un Cybercab, un Cybertruck, un Semi, un Model Y y un Model 3. Elon Musk lo llamó «el mejor de los últimos autos manejados por humanos». La producción arranca en 2028.
Ese mismo jueves, en México, el auto del gobierno seguía siendo una promesa. Se llama Olinia. Se anunció el 2 de octubre de 2024, un día después de la toma de posesión. Se presentó el 7 de junio de 2026. Cuesta 150 mil pesos. Su velocidad máxima es de 50 kilómetros por hora. Las primeras entregas se prometen para el verano de 2027.
Hoy no lo puedes comprar. No se produce en serie. Y, según su propia ficha, corre más despacio que el Ford Modelo T de 1908, que llegaba a 72 kilómetros por hora.
Por eso el título: tú tan Olinia, el mundo tan Tesla. Si suena a Tutankamón, no es casualidad: es un auto que nace momia.
Primero, lo que no es: no es un avión. No tiene alas ni hélices que lo sostengan. Lo que hace se parece más a un salto controlado.
Son dos sistemas, y los dos se entienden con cosas que tienes en tu casa.
Uno: la aspiradora. Debajo del auto hay ventiladores que sacan el aire de abajo. Al quedar menos aire debajo que encima, el aire de arriba aplasta al auto contra el piso. Tesla dice que, parado, ese sistema genera hasta 2G: una fuerza hacia abajo del doble de su propio peso. Es lo que permite pegarse al asfalto en una curva imposible y, en teoría, manejar sobre una pared. No es nuevo: el McMurtry Spéirling inglés ya lo hace.
Dos: el extintor. Esta es la parte que vuela. El auto lleva aire comprimido, 600 litros según el vicepresidente de ingeniería de Tesla, Lars Moravy, guardado en tanques envueltos en fibra de carbono, de la misma familia que los que usa SpaceX en sus cohetes. Ese aire sale a enorme velocidad por diez boquillas alrededor del auto.
Es la tercera ley de Newton, la del globo que sueltas sin amarrar: si el chorro empuja hacia abajo con más fuerza de lo que pesa el auto, el auto sube. Si empuja de lado, gira. Se llama gas frío porque no quema nada: no hay explosión, solo presión.
Hice la cuenta. Supongamos el auto en 1,814 kilos, las 4,000 libras que reportó el reseñista Marques Brownlee, no Tesla. Supongamos los 600 litros a 300 bar: unos 198 kilos de aire, saliendo a 500 metros por segundo. Para sostenerlo en el aire hacen falta unos 17,800 newtons de empuje, que se gastan 36 kilos de aire por segundo.
El tanque se vacía en unos cinco segundos y medio. Segundos, no minutos. Por eso es un salto, no un vuelo. Mueve tú los números.
Supuestos: aire a 15 °C con corrección aproximada de gas real; el empuje es igual al peso (flotar sin subir ni bajar). Tesla no ha publicado presión ni tiempo en el aire: es una ilustración física, no un dato de la empresa.
“Si suena a Tutankamón, no es casualidad: es un auto que nace momia.Capítulo 01
Estos son los números de la empresa. Ninguno ha sido verificado de forma independiente, y el último renglón es el más honesto de todos.
| Dato | Lo que anunció Tesla |
|---|---|
| 0 a 96 km/h | 0.59 segundos en la versión Rocket, según Tesla. Cálculo propio: 4.6 veces la gravedad empujándote contra el asiento. |
| Autonomía | Más de 480 kilómetros (300 millas). |
| Velocidad máxima | Más de 370 km/h (230 millas por hora) en la versión Rocket. |
| Propulsores | Diez de gas frío en la versión Rocket, desarrollados con SpaceX: aceleración hacia adelante, hacia arriba y giro lateral. |
| Agarre | Succión multimodo de hasta 2G parado y aerodinámica activa. |
| Dirección | Por cable: el volante ya no se une a las ruedas con un fierro, sino con software. |
| Materiales | Magnesio, titanio y fibra de carbono. |
| Precio y fecha | Reserva de 50 mil dólares la versión Performance y 250 mil la Thrust. La Rocket, solo por invitación. Producción desde 2028. |
| Musk, sin filtro | Dijo que la seguridad «no es el objetivo principal» y que Tesla aspira «a no matar a nadie con este auto». |
Cada carril avanza en proporción a la velocidad máxima de cada auto, a fondo durante un minuto. Fuentes: ficha de Olinia vía Expansión; Ford Motor Company; Expansión, 15 de octubre de 2026; Tesla.
El mismo día se publicó que un microauto chino, el Jinpeng UNI, llega a competir en México: cuatro plazas, 100 km/h, hasta 200 km de autonomía, desde 215 mil pesos, con frenos ABS y cámara de reversa. Olinia todavía no sale y ya tiene un rival chino que corre al doble.
No es un problema de ingenieros. En el Politécnico y en el Tecnológico Nacional hay talento de sobra.
Es un problema de idea de país: un gobierno que se propone fabricar un auto en lugar de crear las condiciones para que los mexicanos fabriquen el auto.Simón Levy
Siete años de gobierno. Setenta y cuatro años de regreso.
Diesel Nacional, DINA, nació en 1951 como empresa del gobierno federal y llegó a armar autos Fiat. Se vendió al sector privado en 1989. Olinia, anunciada en 2024, es el mismo modelo con otro nombre. La última refinería nueva se había inaugurado en 1979; Dos Bocas, en 2022. Pemex produjo en 2025 1.635 millones de barriles diarios de líquidos, el nivel más bajo desde 1990. Mexicana regresó en diciembre de 2023 operada por la Defensa. Y el 14 de octubre se anunció un Banco de la Ciudad de México sin capital, sin reglas y sin fecha.
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El gobierno federal crea Diesel Nacional. Llega a armar autos Fiat.
Salina Cruz y Cadereyta: las últimas refinerías nuevas en 42 años.
El Estado sale de fabricar vehículos. Mexicana también pasa a manos privadas.
Primer año comparable de la producción de líquidos de Pemex.
Inicia el gobierno que vuelve a poner al Estado a fabricar, refinar, volar y prestar.
El Estado refina otra vez: primera refinería nueva desde 1979.
En diciembre regresa como aerolínea operada por la Defensa.
2 de octubre: un día después de la toma de posesión.
1.635 millones de barriles diarios de líquidos: lo más bajo desde 1990.
14 de octubre: un banco de la Ciudad de México sin capital ni reglas. 15 de octubre: el Roadster salta en Texas.
Eso es el tercermundismo: no es pobreza, es una decisión. El populismo no inventa el futuro. Lo promete, lo administra y lo inaugura. Un Estado que quiere fabricar autos, refinar petróleo, volar aviones y prestar dinero, todo al mismo tiempo, no tiene ni tiempo ni dinero para lo único que sí le toca: que el talento mexicano invente.
“En siete años retrocedimos setenta.Capítulo 05
México fabricó 3.95 millones de vehículos en 2025 y exportó 3.38 millones, según el INEGI. Es una potencia automotriz sin una sola marca propia a escala.
Todo el país obtuvo 972 patentes de inventores mexicanos en 2025. El IMPI lo celebró como récord desde 1995. Que 972 sea récord es el dato. No el consuelo.
El primer auto que salte sobre el tráfico de una ciudad mexicana no lo va a diseñar un ingeniero del Politécnico. Lo va a comprar un narcopolítico.
Con el dinero que debió pagar laboratorios, becas y patentes. En vez de mentes mexicanas creando el auto volador, vamos a tener cuentas mexicanas comprándolo.
Y ahí está la trampa para ellos. Un Roadster se compra en Estados Unidos. Un pago en efectivo de más de 10 mil dólares obliga al vendedor a reportarlo al IRS y a FinCEN con el Formulario 8300, bajo 26 U.S.C. 6050I. Y gastar más de 10 mil dólares de origen criminal en una sola transacción es delito federal por sí mismo, bajo 18 U.S.C. 1957.
“El juguete que vuela deja rastro en tierra.Capítulo 07
Tesla le ganó la carrera a China. Pero China la va a masificar y va a producir lo mismo con costos más bajos.
Ya lo está preparando: la filial de autos voladores de XPeng, hoy llamada Aridge, apunta a entregar su auto volador en 2027. China certificó en octubre de 2023 el EH216-S de EHang, el primer vehículo aéreo de pasajeros sin piloto con certificado de tipo en el mundo. Y Joby, en Estados Unidos, está en la etapa final de certificación con la FAA, con lanzamiento previsto en Dubái.
El patrón ya lo viste con el Jinpeng UNI: el gobierno promete un auto a 50 km/h para 2027 y China ya vende uno a 100 km/h. Lo que Estados Unidos inventa en un escenario de Texas, China lo pone en una línea de producción. Y México decide si es el patio de ensamble de esa carrera o el mercado donde se venden los dos.
América Latina no está fuera de esta carrera. Ya tiene un competidor.
En Brasil, Eve, la filial de taxis aéreos eléctricos de Embraer, hizo volar su prototipo a escala real en Gavião Peixoto a finales de 2025 y apunta a certificarlo y entregar los primeros en 2027. Es el mismo año en que México promete su auto de 50 km/h. Dos países de la misma región, dos ideas de país: uno puso a su industria a competir en el aire; el otro puso al gobierno a fabricar un auto.
Para Colombia, Chile, Perú, Argentina o Centroamérica la lección es la misma. La región no necesita autos de Estado. Necesita proveedores certificados, reglas claras para el aire bajo y ciudades que se preparen para recibirlos. Quien llegue primero a esas tres cosas va a ser el taller de la región.
La azotea deja de ser tendedero y se vuelve estacionamiento y pista. Lo que vale en bienes raíces empieza a medirse también hacia arriba.
¿Quién responde si un auto cae sobre una casa? ¿Quién regula el aire bajo, entre los techos y los aviones? El seguro, el derecho aéreo y la licencia se reescriben.
El crimen ya usa drones. La pregunta para cualquier gobierno serio no es si estos vehículos llegarán, sino quién los va a tener primero.
El que repara el auto que salta es técnico certificado. Y ese técnico cobra en dólares.
Aquí está la buena noticia, y es enorme: México ya tiene la mitad de la fábrica que esta carrera necesita.
Exportó 10.7 mil millones de dólares en productos aeroespaciales en 2024, según FEMIA, y es el cuarto exportador aeroespacial del mundo. Cerca del 80% va a Estados Unidos. Un auto que salta es, en partes, un avión pequeño. Y el avión pequeño se hace con lo que el norte de México ya sabe hacer.
Fuentes: FEMIA y Banxico vía Expansión, 3 de marzo de 2026; INEGI. Las oportunidades son análisis del autor, no recomendación de inversión.
Nada de esto lo va a hacer Olinia. Lo van a hacer mexicanos que aprendan, hoy, estas habilidades. Y la primera no es ingeniería: es aprender a usar la inteligencia artificial para diseñar, cotizar, certificar y vender. Eso es lo que enseño en cursos.simonlevy.mx.
Si eres mexicano y te preguntas qué hay para ti en la carrera del auto que vuela, esta es la respuesta corta.
No necesitas que el gobierno fabrique un auto. Necesitas saber en qué casilla de la cadena encajas, qué te van a pedir y a quién venderle. Esto es lo que hay, según quién eres.
Tu mercado son las piezas de estructura y motor, y los procesos especiales que las plantas grandes subcontratan. Primer paso: tu ficha de capacidades y la certificación AS9100D.
El mantenimiento certificado de lo que vuela es el oficio mejor pagado de la década. Primer paso: formación en mantenimiento aeronáutico y especialización eléctrica.
El software de seguridad crítica se paga en dólares y se puede hacer desde México. Primer paso: ISO 26262 o DO-178C.
Elige uno de los siete eslabones y especialízate. Las plantas de Baja California, Sonora, Chihuahua, Querétaro y Nuevo León contratan a quien sabe.
No tienes que fabricar el vehículo. Ensamble a escala, inspección, logística, certificación y capacitación para los que ya están aquí.
Volkswagen y Audi invirtieron más de 2 mil millones de dólares en eléctricos. Arneses de alto voltaje, estampado ligero y electrónica: compras reales, en el mismo estado de Olinia.
La oportunidad no está en el auto del gobierno. Está en las plantas que ya compran en México y en las que van a llegar. Para que no te quedes en la lectura, armé cinco pasos, del más sencillo al más completo.
Ocho preguntas. CIES calcula tu nivel de preparación, tus brechas y tu siguiente paso.
Seis estados: quién compra, qué te piden, cómo se financia y tu ruta de 90 días. Con PDF.
Nueve módulos con inteligencia artificial: certificaciones, compradores, cotización, financiamiento y venta en inglés.
Reporte escrito y sesión de 45 minutos para tu empresa con Simón Levy y su equipo.
Cada mes: plantas, compras, certificaciones y movimientos de Estados Unidos y China. En CIES.
La diferencia entre Waco y Puebla no es de dinero. Es de idea de país. Estados Unidos pone un auto a saltar sobre cinco autos y dice que la seguridad no es el objetivo principal. México pone un auto a 50 km/h y dice que es soberanía.
En siete años retrocedimos setenta. Tesla le ganó la carrera a China, y China la va a masificar con costos más bajos.
La única pregunta que importa para México es si vamos a fabricar esa carrera o solo la vamos a comprar. Si la compramos, la van a comprar los narcopolíticos. Si la fabricamos, la van a fabricar los mexicanos.
Las especificaciones del Roadster son datos de Tesla y no han sido verificadas de forma independiente. El término narcopolítico se usa como categoría general y no se refiere a ninguna persona en particular; nadie es señalado en este texto y toda persona conserva la presunción de inocencia. Las oportunidades descritas no son recomendación de inversión.